
Estimula la absorción de nutrientes a través de las raíces.

Aumenta la eficiencia de los fertilizantes aplicados.

Optimiza el desarrollo de macollos, estolones, tubérculos, bulbos, hijuelos, plántulas y brotes.

Promueve la sanidad de las raíces, ante ataques de hongos, bacterias, virus y nemátodos.